Hola
No se imaginan cuantas veces he escrito este post, ya sea en mi mente, en un trozo de papel o en las teclas de mi computador, pero sin importar el método que empleara, siempre el resultado era el mismo, un montón de palabras vacías sin sentido alguno, las cuales tenían como única función llenar un espacio que no necesitaba ser ocupado.
Creo que he preferido callar, guardarme cosas para procesarlas, analizarlas, entenderlas. Esto ha sido una de las mejores formas que he encontrado para conocerme a mi mismo.
Conocer la fallas y virtudes que uno tiene es fundamental, sirven para entender lo que hemos hecho, nos ayudan a saber hasta donde podemos llegar, e incluso más importante, hasta donde “queremos” llegar.
Me he dado cuenta que soy ambicioso, no me gusta quedarme con lo que tengo y siempre he aspirado a un poco más. Querer más no es malo, siempre y cuando apreciemos lo que tenemos, sin embargo, dejarse llevar por el placer de tener más te puede llevar a perder, a perderlo todo. Es en ese momento que te das cuenta de tu error, de tu incapacidad de “querer” lo que ya tienes, ruegas por recuperar todo lo que tenías, pero siempre quedará ese registro, esa marca que te recuerda constantemente que no lo puedes tener todo, si es que no quieres perder nada.
Hablo de esta falla porque siento que es uno de los motores de mi vida, cada decisión que tomo se construye en torno a lo que he vivido, cada una está formada por el miedo a perder, por la alegría de ganar, por la culpa de no hacer lo que quise, por lo que dejé pasar, por lo que no dije, por la alegría en sí, pero lo más importante que tienen mis decisiones es algo que siempre he sabido, pero al mismo tiempo he ignorado, hablo de la fe en algo, para algunos es Dios, para otros el Destino, para mi, realmente no tengo idea. Creer en algo te permite confiar en lo que viene, como dijo Steve Jobs: “Creer que todo estará bien”.
Espero llegar hasta donde quiero llegar y crecer en el camino, utilizando los errores como cimientos, aunque duelan al pisarlos, para que que el dolor sea una memoria de lo que no debo volver a hacer.
Saludos, Max Söderlund.